miércoles, 12 de marzo de 2014

Pero cierra las puertas de tu rostro



The castle wall has grown so tall

it seems there ain't no hope at all
 to reach the top even though you stop
for breathin'

 But I ain't gonna try to make you cry
the tear drops couldn't find your eyes


It's all been swell, Miss Carousel,
but the time has come for leavin'



Vamos a huir a sitios vírgenes, sitios que no estén manchados por el recuerdo, por si algún día fueron el escenario de algo que desearíamos que nunca hubiese ocurrido, algo que se coló por el infortunio de una casualidad detrás de otra. Y qué desgracia esta del azar, que nos obliga a vivir para luego descomponernos. La acidez de unas palabras que apenas materializaron lo que había enterrado. Que no se pudran ellas, en el silencio de una noche húmeda, bajo tanto abono y tanto miedo de salir a la luz. Que no se ahoguen, que no eche raíz la incertidumbre, que todo lo desgarra. No cavemos nuestra propia tumba bajo un epitafio borroso.   

lunes, 3 de marzo de 2014

Plan de huida




"El alma de un enamorado huele a cuarto cerrado de enfermo, a atmósfera confinada, nutrida por los pulmones mismos que van a respirarla".




La atemorizaba apagarse entre tanta oscuridad cerrada. De consumirse antes de la cuenta, de no ver todos aquellos lugares de los que tanto había oído hablar. Quedarse en un prefacio sin continuación, como la llama de una vela que no llega a quemar el dedo que pasa, como un invierno que apenas enfría y unos copos de nieve que se derriten antes de cuajar. Quería proseguir viajando, alejándose del desgaste que la monotonía infringía en ella. Quién le garantizaba que aquellos pulmones, con tanta sed de vida, no se cansarían algún día de respirar. Hay, al fin y al cabo, un eterno desencanto que invalida la ilusión futura, un regreso incansable hacia el punto de partida. 


lunes, 10 de febrero de 2014

The clear vowels rise like balloons








Junto a la luz tímida de un invierno que apenas arañaba la piel con su débil viento, se despertó con la sensación de haber vivido demasiado tiempo. Entre bostezos algo fingidos, intentó mover los músculos, todavía entumecidos por el sueño pegado; pero estos apenas le respondían y se resistían a abandonar el refugio de sábanas blancas.

 La música de Glenn Gould todavía resonaba en sus oídos como un rumor lejano que nunca acaba de ser del todo nítido, como una frase sin sentido que se ha cansado de habitar demasiadas bocas. El regusto del vino sobre un paladar seco, labios agrietados de tanto posarse sobre corolas de piel. Piel de Nivea, fina y transparente pero rasgada por los excesos de la estupidez propia de la adolescencia.

Tras librarse de las legañas, se marcharon a desayunar a una cafetería cercana. Allí retomaron el sueño por donde lo habían dejado, masticando bollería tierna y saboreando espuma de capuchino recién hecho junto a algunos versos en portugués. Pero quién alimentaba el sueño si no la promesa de haberse desprendido de la monotonía gris y árida que empañaba sus vidas hace apenas unas semanas. 

sábado, 1 de febrero de 2014

In ihren Augen ist das feierliche Verdunkeltwerden




Degustaron cafeína tostada mientras afuera el granizo comenzaba a derretirse sobre el asfalto. La ciudad se desperezaba en un oscurecer paulatino; las sombras daban paso a un incesante crepitar de luces y transbordos ajetreados, pero en la cafetería apenas se percibía ese rumor incesante. Y sus ojos, de azul hielo punzante, recorrían cada tramo de su piel como en busca de algo que atesorar, algo que robarle al tiempo.  Un pobre instante furtivo, de los que el parpadeo puede acabar matando. Con las manos temblorosas, se exploraban como quien palpa tierra nueva. A tientas, en sudor frío, con la mente en blanco, a ciegas.


Esta noche el susurro se torna palabra. Palabras extranjeras que suenan a hogar. Y los monemas se le escapan de la comisura de los labios, van cayendo sobre el entarimado. Ella los recoge como perlas sin pulir y los acomoda en sus oídos, con cariño y con miedo, por si el abrazo de mañana es la última despedida, o nada más que una de tantas. Y cuando el deber y la responsabilidad se imponen, ella se marcha sin mayor teatralidad o demora. Cierra la puerta tras de sí, le deja a él en la cama, tendido, seguir oscilando en el sueño, algo roto por el sonido de la tostadora. Ha de partir, pero todo le sabe a dulce. No se atreve a materializarlo en palabras (conocidas, maternas), pero el sentimiento la engulle y la arrastra, la prepara para el próximo encuentro. Sonríe, afuera ya ha amanecido y la humedad se le pega en el pelo, la luz del sol baila en su sonrisa.

miércoles, 22 de enero de 2014

Die unerträgliche Leichtigkeit






Leer a Kundera a la luz de una vela que parece nunca consumirse mientras nuestros ojos permanezcan abiertos. Enfrente, un viejo cementerio se extiende bajo un cielo encapotado que parece nunca casarse de llover. El miedo que se agria en la punta del paladar lo endulzas con besos rítmicos, enredados. Me preguntas si acaso temo al paso del tiempo, al envejecimiento. La carne se pudre aquí y al otro lado del océano. Y a la mañana siguiente, la luz baña tu cuerpo semidesnudo, tu pétrea musculatura de marfil, intacta ante los vicios indeseados. Café de filtro y huevos especiados más de la cuenta. Tiemblo, tiemblo como una hoja bajo las sábanas húmedas. Me aterra, me aterra esto de vivir. La vida desgasta y, contigo, cada vértice de mi cuerpo se erosiona a velocidad de vértigo.  

Die Quelle der Angst liegt in der Zukunft, und wer von der Zukunft befreit ist, hat nichts zu befürchten. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Alter Friedhof in Neuburg



Sus pensamientos apenas le permitían leer. Si comenzaba un párrafo, allí estaba el recuerdo, terco e incansable. Incluso al anudarse los zapatos o cuando se despertaba en mitad de la noche, empapada en sudor y acurrucada sobre sí misma por los cólicos que el alcohol le provocaba, allí anidaba el pasado, turbio como el agua de río que arrastra arenisca. Y yo la veía tiritar, como un animal extraviado, con parálisis del sueño que rayaban la locura y que le hacían buscar el calor de la almohada. Calor propio. Ni siquiera el canto de los pájaros al día siguiente conseguía calmarla. Se resguardaba en el silencio de un desayuno demasiado copioso para tan poco cuerpo. Cuerpo roto y desahuciado. Porque el alma había huido, o acaso la habían echado.

Ringsum ist Felseneinsamkeit.
Des Todes bleiche Blumen schauern

domingo, 1 de diciembre de 2013

We grow steady as the morning



Creo que no pensamos en lo que realmente importaba. En si aquella era la vida con la que habíamos soñado tanto tiempo, si habitábamos la fábrica de ilusiones que se alimenta de mitos callejeros.  Si nos atrevíamos a ver algo, era a través del cristal empañado de un tren en funcionamiento. Con las manos frías y las venas calientes. Había miedo en los poros de nuestra piel, miedo de que un ayer se convirtiese en un hace siglos. Y qué nos queda si no recuerdos.