



Los agrestes paisajes se alternaban de vez en cuando con vastos y artificiales prados esmeralda, trayendo a la memoria la Inglaterra de Millet. Mis rubicundas piernas enfundadas en un vaquero desgastado se abrían y cerraban como unos alicates oxidados. Todavía no había aprendido a amar aquellas tierras baldías bajo emblema forjado con años de historia fútil. Y no sabía, por no saber, quién había dispuesto aquellos chopos desnudos sobre las turbias aguas del embalse. Mientras tanto, esponjosas nubes consagraban un cielo azul divino sin ningún dios posible que albergar.Hay gorriones que se mueren de frío en medio de la constante pernoctación. Y solo así, con alas atrofiadas se puede volar un firmamento impedido de su luz. ¿Vas a regresar en mitad de la tormenta palpable o aguardarás hasta que el macilento sueño acuda a mis párpados?
- Libro: Lolita, de Nabokov.
- Película: Barry Lyndon, de Stanley Kubrik
- Música: Isolation, de Joy Division.











