
Dulce mandarina, ¿podría usted hacer el favor de volver a mí?
Como el mar era vino rojo, tiré a probarlo y me emborraché con salitre y peces cirujano que me extirparon el tumor de azúcar que llevaba desde los cinco años. Porque a todos nos meten un saco entero en el cerebro cuando nacemos, y con el tiempo va empapando la masa encefálica, cubriendo los hemisferios de cuentos fantásticos y quiméricos con finales empalagosos. A algunos se les pasa rápidamente gracias a una glándula que segrega amargura y realidad, hasta que consiguen desterrar todo gránulo azucarado.
A mí aún me queda dulzor para rato, así que…
Sweet tangerine, will you please come back to me?
Como el mar era vino rojo, tiré a probarlo y me emborraché con salitre y peces cirujano que me extirparon el tumor de azúcar que llevaba desde los cinco años. Porque a todos nos meten un saco entero en el cerebro cuando nacemos, y con el tiempo va empapando la masa encefálica, cubriendo los hemisferios de cuentos fantásticos y quiméricos con finales empalagosos. A algunos se les pasa rápidamente gracias a una glándula que segrega amargura y realidad, hasta que consiguen desterrar todo gránulo azucarado.
A mí aún me queda dulzor para rato, así que…
Sweet tangerine, will you please come back to me?





